viernes 6 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
viernes 30 de octubre de 2009
Un año después...

Un año después del atentado, el ministro Gabilando ha anunciado la posibilidad muy probable de aumentar la enseñanza obligatoria de nuestros jóvenes hasta la edad de 18 años. Una gran idea...
Si se hiciese obligatoria hasta los 65, no habría paro. O también podría quitarse la palabra del diccionario. Me imagino que esta nueva medida llevará aparejada decisiones urgentísmas conformes con la psicología evolutiva tan en boga (tan en boga hace 30 años): se comenzará a enseñar a leer a los niños de diez años y cuando sean capaces de leer el prospecto de la píldora del día después y utilizarla, se les enseñará a sumar y restar, para que, al cumplir los 18, estén en condiciones de pasar a la universidad. En ella, podrán cursar estudios superiores: multiplicaciones, divisiones, algún quebrado e, incluso, análisis sintácticos y morfológicos.
En unos años, ¡por encima de los suecos!
domingo 18 de octubre de 2009
¿Cuántos eran los manifestantes?

Para Efe (siempre tan gubernamental como cuando la creó Franco) ayer se concentraron, como máximo, 63 300 personas. Para la policía, 250 000. La Comunidad de Madrid estimó la participación en 1 200 000. La organización, entre millón y medio y dos millones. Cediendo a la tentación cuantificadora, mi reflexión es la siguiente. Había mucha gente. Es difícil que fueran dos millones: ¡París tiene esa población! ¿63 000? Son muchos... pero había bastantes más. Desechando los extremos, nos quedaremos con una consideración cualitativa de la cantidad. España, con representación de todas sus regiones, salió a la calle. España, representada en todas sus edades, salió a la calle. España, representada en todas sus opciones políticas (me consta), salió a la calle. España, representada en todas sus clases (si se puede seguir hablando de clases), salió a la calle. España, representada en todos sus creyentes, agnósticos y ateos, estaba allí. España estaba ayer en el centro de su capital y allí estábamos representados todos los españoles. Más, incluso, que en el simulacro de Congreso que tenemos y que, empiezo a creer, nos merecemos.
Pero esto no es lo importante. Lo importante es que ayer la vida se manifestó a favor de la vida, de cualquier la vida. Ese gracias a la vida que llenaba hace unas décadas la boca de los progres es ahora, purificado, el grito de los que se han hecho capaces de construir sociedad, de hacer familia humana sin ceder al chantaje de la burda ideología de género, del materialismo más destructor o del neoliberalismo diabólico.
La vida sin complejos ni restricciones se manifesto a favor de la vida y mostró que, sólo desde el reconocimiento de su dignidad sin ambages ni recortes, se engendra nueva vida y se acrecienta la que hay, hasta tal punto que la muerte es vida cuando llega (pero no cuando se busca).
Vi la manifestación a través de Intereconomía Televisión y me quedé con una imagen de esperanza: allí estaba en pleno la humanidad del mañana. La única humanidad con futuro.
sábado 17 de octubre de 2009
miércoles 14 de octubre de 2009
"Ágora"

martes 13 de octubre de 2009
Católicos en el Ejército español

Mi amigo José Javier Solabre me ha enviado el siguiente correo-e:
"El bautismo del soldado
Cada uno informa de lo que quiere, y eso genera muchas veces una carencia de información, que desemboca en la manipulación informativa.
Pocos medios se han hecho eco de la noticia, la buena noticia, consistente en que el cabo del Ejército español D. Cristo Ancor Cabello recibió el sacramento del Bautismo cuando agonizaba.
El sacerdote que presta los servicios religiosos de la Iglesia Católica estaba realizando una muy buena labor apostólica y había preparado la celebración del sacramente del Bautismo de algunos adultos que se iba a celebrar en unos días. Al cabo no le dieron tiempo para esperar, pero cuando agonizaba pidió ser bautizado, pidió abrazar la Fe Católica, pidió abrazar al Señor, para compartir con Él la eternidad.
La Fe, hizo su labor, porque en un ejército que se empeñan en contagiar de aconfesionalidad social, la "Santa Cruz” significa mucho (y mucho más de lo que quisieran algunos). La Cruz de Santiago está presente en emblemas, acuartelamientos, etc. El mismo Santiago y la Virgen del Pilar son Capitanes Generales. La Cruz se utiliza para distinguir a un militar por sus servicios prestados (el mismo cabo recibió del Príncipe Felipe, la Cruz al Mérito Militar).
El Ejército Español afortunadamente es católico: sus mandos, sus soldados piensan en Jesús cuando se enfrentan a la muerte, los legionarios siguen portando a Jesús crucificado y los soldados que no están bautizados, se bautizan.
Esto también es noticia, un cristiano más es noticia, porque la Iglesia lo acoge en su seno con celebración y amor".
Sólo añado dos consideraciones: la labor de ingeniería social que está realizando el filomasómano Gobierno español es y será estéril; la Santa Cruz, como en aquel in hoc signo vinces constantiniano, triunfa y triunfará.




