jueves, 26 de junio de 2014

La vida de los pobres, el fútbol, las dietas y las autonomías

ZARAGOZA (20.12.2103). Estamos a las puertas de la navidad, como los pobres están a nuestra puerta. Queremos y quieren entrar. Si entran ellos, entraremos nosotros. Por eso es bueno que pensemos cómo tenemos las puertas de nuestra vida: ¿abiertas?, ¿entornadas, ¿cerradas? Ayer mismo Cáritas Diocesana de Zaragoza publicaba unos datos que muestran que la pobreza sigue ganando terreno en nuestra sociedad: casi un 17 por ciento de los aragoneses viven en la miseria. Y no cualquier miseria: las estadísticas nos dicen que es una de las más duras de nuestro país.

La respuesta de la iglesia es impresionante. Así como crece la pobreza, crece la ayuda fraterna. Durante este año que ya está acabando, Cáritas Zaragoza ha concedido ayudas de casi un millón setecientos cincuenta mil euros. Un cincuenta por ciento más que el año pasado. Esta cifra no es para felicitarnos, sino para mostrar cómo la iglesia -la católica, perdonen que les diga: ninguna otra- está haciéndose cargo de lo que las administraciones públicas afirman no poder resolver.

Es verdad que todos tenemos que apretarnos el cinturón para salir de este momento oscuro, pero quizá los católicos debiéramos ir a la vanguardia de quienes recuerdan que, por mucha responsabilidad que tenga un político, no es justo que cobre más de 50.000 euros al año, sin contar dietas, mientras que hay familias que tienen que malvivir con menos de 4.000. Y no entro a valorar ni el despilfarro de las autonomías ni el escándalo de los fichajes millonarios en los clubes de fútbol. Me quedo aquí y sólo les digo que Cáritas hace falta... porque nos hace falta la Navidad.


martes, 24 de junio de 2014

¿Progreso?

ZARAGOZA (13.12.2103). Fe, esperanza y caridad. Mientras este mundo sea este mundo, serán necesarias las tres. Cuando lleguen los cielos nuevos y la tierra nueva, sólo quedará la caridad. Pero todavía no ha llegado ese momento. Por lo tanto, personal y comunitariamente, los que llevamos el nombre de cristianos debemos fomentar y sembrar las tres.

Uno de los signos de la importancia de estas tres virtudes teologales y de la continuidad en la misión, por parte de los dos últimos papas, es que Francisco continuara con la encíclica Lumen Fidei la serie iniciada por Benedicto XVI con Deus caritas est, Spe Salvi y Caritas in veritate. Nuevamente fe, esperanza y caridad.

¿A dónde quiero llegar? Estamos en adviento -tiempo de esperanza- y tenemos delante la campaña de Cáritas, precisamente con el lema “Navidad, tiempo de esperanza”. Tiempo. Tiempo y lugar, porque también hay lugares de esperanza. Son el sagrario, el sufrimiento y el juicio. El sagrario como centro de nuestra mirada asombrada y callada ante Dios que viene a nosotros y se queda. El sufrimiento como realidad de la vida humana y sus límites: todos, tarde o temprano, sufrimos y deseamos que alguien nos libere. El juicio de Dios, porque la justicia humana no nos sacia: aunque sea practicada por hombres que consideramos justos, no es perfecta y se equivoca o cede a intereses más o menos perversos.


Solo Dios. Ese es el mensaje: sólo Dios es esperanza.




sábado, 21 de junio de 2014

¿Esperanza en la Constitución?

ZARAGOZA (06.12.2013). Muchos tienen esperanza en la Constitución. En esta -la que tenemos y que hoy celebramos- o en otra, que eventualmente pudiera proponerse. Yo -lo confieso sin ningún pesar- no tengo nada de esperanza respecto a un papel escrito por una minoría, votado por una mayoría y sucesivamente discutido por otras minorías y otras mayorías. ¿Creen que nuestros políticos tienen la honorabilidad requerida para proponernos proyectos de futuro?

Mi esperanza es Dios. No tengo otra y si alguna vez la concibo, viene un desastre estrepitoso. Es lo que pasó en la Europa de la modernidad: ensoñados por tanto avance científico, pensaron que la esperanza cristiana era una mordaza para que el ser humano no pudiera realizarse plenamente, y la sustituyeron por la idea de progreso. Los capitalistas creyeron que el progreso vendrá por la economía libre; los socialistas pensaron que el progreso vendrá por la sociedad igualitaria. Los más listos abandonaron esta idea de progreso tras la primera guerra mundial; los que les seguían en agudeza mental lo hicieron tras la segunda. Entonces, ¿quienes son los que siguen hablando sin complejos acerca de progreso? Los que confunde vivir con poder. Los que sienten a Dios como una amenaza, los que siguen cayendo en la mentira de la culebra: “come la manzana”.


María, la Purísima, nos trae otro mensaje de futuro: con Dios se plenificarán todas tus posibilidades. Como ella que es la plenitud de la mujer, en cuanto madre y en cuanto virgen. Dios se lo dio todo y no le quitó nada. Él es la única esperanza. La tuya. La nuestra.


jueves, 19 de junio de 2014

Diacronía, sincronía, ¿ucronía?

ZARAGOZA (29.11.2013). Fue conmovedor. Ver unidos hasta físicamente a Pedro y a Francisco en la misa de clausura del Año de la Fe es una de esas imágenes que se quedan grabadas en la retina de cualquier persona con sensibilidad espiritual, y en la retina de los fondos fotográficos y documentales sobre los que se escribirá la historia a la vuelta de unos pocos años.

Permítanme que recree la escena: una mañana de domingo de fines de noviembre; clausura del Año de la Fe; la sagrada eucaristía; tras la homilía, un diácono acerca al último de los papas -Francisco- una arqueta que contiene ocho fragmentos óseos de aquel pescador de Galilea que fue elegido por Jesús piedra de la iglesia: las reliquias del primero de los papas -Pedro; y entonces, el credo. Un credo más que rezado: ¡cantado! Y el que canta, reza dos veces. Allí estaba toda la iglesia: esa imagen superó los límites impuestos por el espacio (las fronteras naturales y las creadas por los seres humanos) y los límites impuestos por el tiempo (ciclos de años y siglos de vidas que transcurren entre el nacimiento y la muerte… generaciones).

Francisco y Pedro: la iglesia de la tierra y la del cielo, la peregrina y la triunfante, unidas en la fe. Pues la fe es Cristo y él es el mismo “heri, hodie et semper”: ayer, ahora y siempre.


¿No les parece sublime? Pues esta es la fe de la iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro. La del bautismo.


martes, 17 de junio de 2014

"En lo posible", "en la razón"

ZARAGOZA (22.11.2013). Hoy es la memoria litúrgica de una gran mártir: santa Cecilia, la patrona de los músicos. No importa mucho cuál es la razón de este patronazgo, aunque parece que tiene que ver más con una vida vivida como una “cántico nuevo al Señor”, que con la técnica musical.

Frecuentemente utilizamos la música como campo cuajado de metáforas con el que podemos explicar y entender mejor la experiencia de la fe, entendida esta como vida autentificada por el amor y la verdad. Dos ejemplos:

“La verdad es sinfónica” es el título de un ensayo escrito por el teólogo austriaco Von Balthasar. ¿Qué se quiere decir con esto? Que la legitimidad de las opiniones tiene como marco la armonía. Una opinión teológica que intenta destacar a través de la discordancia o de la disidencia (es decir, rompiendo la unidad de la fe) no es ni cristiana ni católica ni teológica; ni humana ni divina. No es ni verdad.

El segundo ejemplo viene de la mano de la pensadora católica María Zambrano. Las razones de las ciencias experimentales o de la filosofía o, incluso, de la teología o la poesía, si están desconectadas las unas de las otras se convierten en instancias totalitarias. Entonces destrozan al ser humano, empezando por su intimidad. Esa intimidad que está abierta a lo sagrado. ¿Qué medicina propone la filósofa malagueña? Una razón armónica de índole musical, abierta, donde cada experiencia humana cante su propia voz uniéndose al único himno de la creación.