ADSL inalámbrico en "El Bosque"


He vuelto a nuestra época. Puedo volver a conectarme a la red sin ningún tipo de problema. Sin embargo, tengo un nuevo problema a la hora de ponerme a escribir en este blog: ¡No tengo tiempo! Bueno, sí tengo tiempo, pero lo dedico a otras cosillas.

Primeras impresiones. 40 sotanas imponen. El jamón de Teruel tiene algo. Hace calor en Calamocha. Los años van pasando. En este grupo, no hay nadie antiguo o anticuado. Dios es Dios.

Tenía ganas de que llegase este momento. Es necesario cortar con las cosas que nos ocupan y nos preocupan. No romper con ellas conduce hacia su magnificación, hacia la insolidaridad e, incluso, hacia el solipsismo más cartesiano que podamos imaginar. Romper no significa en este caso dejar atrás u olvidar, sino retomar con una conciencia más viva, con una nueva perspectiva más realista y, por tanto, más positiva. El objetivar el mundo circundante siempre supone el abarcarlo, aunque también se encuentra al acecho el demonio de lo contrario. Sólo con Dios y con esos hombres y mujeres que ha puesto a nuestro lado podemos simplificar y equilibrar lo que estamos viviendo. Sólo con Dios y sólo en la Iglesia podemos "amar al mundo apasionadamente".

Hoy hemos celebrado a Marta, la hermana de Lázaro y María. He pensado en que, aunque haya gente que con muy buena voluntad se dedique a trivializar su encuentro con Jesús, reduciéndolo a una reprimenda, Marta es una mujer con mucha, mucha fe. ¡Qué es santa! También me he acordado de muchas personas -muchísimas- que a lo largo o corto de mis diez años de ministerio sacerdotal han sido para mí "martas" o "martitas". Me han abierto las puertas de sus casas para que, sirviéndome, descansara. No evadiéndome, sino reorientando y aquilatando mi entrega, haciéndola más divina y más humana.

¿Pongo nombres? Me da un poco de apuro. Algún día lo haré. Sí, quizás trace sus perfiles. Meter a todos en el mismo saco sería injusto. Cada Betania ha sido distinta; con sus matices, sus tonos y su relieve. Es, en definitiva, Dios que pasa por la vida y pasa de verdad.

¿Acaso sea la hora de cenar? Más bien, sí. Además, tengo que rezar vísperas.

Comentarios

  1. Calamocha de mis amores. Parece mentira que yo diría eso. Además hay un vínculo entre Calamocha y el Perú: "El flaco". ES curioso pero muchos de los que pasaron por aquí terminaron en un Calamocha, y otros tantos, casí los mimos, también como "El flaco". Calamocha tiene saber y sabor, mucho. Recuerdo también a aquel hombrón de sotana gris, ahora está a los pies y en los brazos de nuestra Señora de la Paz. Tiempo de solaz, tiempo de jamón y tiempo de lectura y blogs, espero que sea también tiempo de correos electrónicos pausados para que no se pierda ese vínculo entre Calamocha y el Perú. Imagino que al final también habrá un Calamocha para mi. Saluda a todos.

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  2. "Calamocha". Una marca de éxito. O como dicen ahora los publicistas (todos un poco horteras, claro): una genuina LOVEMARK. Por lo menos para nosotros. Es como volver a casa. Pero nada es estático. Se nota en todos el paso de los años (sobre todo, en lo exterior). Vente. Por cierto, deberás leer un poco de español de verdad porque aprecio en tu modo de escribir una mezcolanza pamploní y ahoritita que me da mucho "medio". Ya sabes que siempre son bienvenidos tus comentarios. Por dos causas: el seso y la persona.
    PS: La cocina calamochí ha mejorado notablemente. El jamón sigue apareciendo siempre, pero con un toque Ferrán Adriá muy "in".
    Vuelve, vuelve a casa vuelve por Navidad. ¡El Almendro!

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