Jerusalén, ciudad de pasión


Jerusalén. Hay corales ingleses preciosos que ponen en boca armoniosa el nombre de la Ciudad Santa. Me dan envidia estos británicos. Pero nosotros tenemos lo más importante. Tenemos a Jesús vivo y presente en el Sacramento. Hoy lo celebramos en el Calvario. El altar es coram Deo y yo estoy situado en el lado del evangelio. Mi vista no se resiste a la curiosidad y descubro la roca del Gólgota. Estoy celebrando en el hic de la crucifixión. La piedra partida y, después, la hoquedad en la que fue introducida la cruz. El cuerpo me pide un Vexilla Regis que no cumpliré hasta la tarde. Bajo el Calvario, la tumba de Adán. Todo es misterioso.

Es Miércoles de Ceniza y, tras pasear por la explanada de las mezquitas, la recibimos en el Ecce Homo. Esto calma un poco a Cati. Con Margarita y por una mala jugada del reloj, eso dicen, amanecieron un poco más tarde y no pudieron subir al Gólgota


Encuentro matutino con el padre Artemio y comida en Casa Nova. Café en un barcito de católicos en el barrio cristiano. El propietario pide oraciones y nos obsequia con unos dulces.


Zoqueando llegamos al Santo Sepulcro y no podemos entrar por el gentío. Me ha fastidiado el crucero por el Mediterráneo que hoy, precisamente hoy, ha llegado a Jerusalén. Volveremos luego. Vamos al barrio cristiano para ver a la hermana Marta en el Colegio Español de Nuestra Señora del Pilar. 197 niñas pobres. Impresiona verlas salir del cole con sus uniformes. En el escudo del jersey, la Virgen. Volviendo para la Anástasis para la procesión claustral de los franciscanos he estado de compras. Tejidos preciosos. 100 dólares por dos paños preciosos. Me pedía 120 euros por cada uno. Esto del regateo es una de las bellas artes. Incienso, peces. Es todo precioso y huele a especias. Entiendo a Marco Polo. 


El claustro es tan solemne, como rápido. Precipitacion propia de Magdalena en la mañana del primer día de la semana. Latín, gregoriano, más incienso. Y al final, la oración personal en el centro vital de la fe. El lugar de la resurrección. Credo. Credo. Credo. Al salir me pego un cabezazo en el portal del sepulcro. Alguien ha puesto su mano sobre mi cabeza para protegerme. Nadie ha sido. Hay ángeles. Guardo otro cabo de candela. 

Encuentro vespertino con el padre Artemio; de campanas, puertas y demás.


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