Las Alejandrinas


Agora ha sido Goya. Goya, entre otros, al mejor guión original. Más o menos lo que se esperaba. Agora ha vuelto a ser tema de conversación. Por desgracia y como siempre, de discusión acalorada. Ana, mientras jugaba con su café, nos decía:

-Es de justicia. Ya es hora de rehabilitar a la mayor filósofa de la Antigüedad. Y eso es lo que ha conseguido Amenábar con su película.

Josep no se calló:

-Ya estamos con las injusticias históricas. ¡Siempre igual! Se mitifica a un personaje, se esconden sus defectos, se magnifican sus méritos, se le hace un perdedor y, luego, a explotar su imagen para adquirir notoriedad y sacar tajada. Además hay más mujeres como Hypatia. ¿Conoces a Catalina? Catalina de Alejandría.

Y en ese momento una vorágine de argumentos comenzó a rebotar entre los amigos. Alguno me golpeó a mí. Ana enseguida dijó que Santa Catalina de Alejandría nunca existió, que fue un invento de los cristianos para ocultar la trágica historia de intolerancia que tuvo como símbolo a Hypatia y a la saña que rodeó su asesinato. Josep, abandonando la risa, el café, el cigarro y los modos, gritó que la que nunca existió fue Hypatia. "Un personaje legendario que inventaron los herméticos -los sectarios de Hermes Trimegistus- para hundir el humanismo cristiano y acrecentar su poder", creo que ladró.

La ciencia contra el oscurantismo. La libertad contra el poder. La mujer contra el hombre. El sexo contra la culpa. La razón contra la fe. Siempre algo contra algo. Y peor: alguien contra alguien, todos contra todos. Ana contra Josep y viceversa. El hombre contra Dios. Sin embargo, las razones utilizadas eran todas semejantes. Lo que se decía de Hypatia contra Catalina servía, cambiando los nombres, para decir de Catalina contra Hypatia. La discusión no acabó en victoria. Mis amigos se marcharon uno por cada lado. ¿Un poco menos amigos? Y yo, sin entender nada.

Catalina Alejandrina. Emilia Pardo Bazán, en Dulce Sueño, le dio la palabra: "-¿De qué me sirve -pensaba- tanto libro en mi biblioteca, si no me enseñan la ciencia de amar? Desde que he empapado el entendimiento en las doctrinas del divo Platón, que es aquí el filósofo de moda, siento que todo se resuelve en la Belleza y que el Amor es el resplandor de esa belleza misma, que no puede comprender quien no ama. ¡No sabe Plotino lo que se dice al negar que el amor es la razón de ser del mundo! Plotino me parece un corto de vista, que no alcanza la identidad de lo amante con lo perfecto. En lo que anda acertado el tal Plotino, es en afirmar que el mundo es un círculo tenebroso y sólo lo ilumina la irradiación del alma. Pero mi alma, para iluminar mi mundo, necesita encandilarse en amor... ¿Por quién?...". Seguir adelante con este pensamiento y encontrar a su “Quién” le costó la vida en el año 308 de nuestra era.

Hypatia. Alejandrina, también. De ella, en Historia Ecclesiastica, escribió Sócrates de Constantinopla: "Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción". Venían a aprender y eso es siempre un riesgo para los ambiciosos. Ser auténtica bastó para que en torno al año 415 le arrebataran la vida.

Tengo razones —suficientes, pero no muchas— para defender que las dos existieron. Las imagino una junto a otra en plena conspiración. Me pregunto si es justo enfrentarlas y enfrentarnos por ellas. De lo que no dudo es de que el verdadero sabio sabe aprender de todos.

Comentarios

  1. La merece siempre que vayamos más allá de los tópicos, ¿no? Aunque esto que acabo de escribir, al fin y al cabo, es otro tópico.
    Habría que ver qué más saben los compañero de cafetería sobre Hypatia y Catalina más allá de la película de turno.

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  2. Lydia! Gracias por pasarte por aquí. La primera vez que oi hablar de Hypatia fue en una exposición tuya, que después me dejaste para que leyera. Me pareció muy, muy interesante. Nos vemos.

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  3. Te estoy descubriendo como escritor, José Antonio. Pensaba que iba a decepcionarme el artículo. Creía que, Ágora-Goya, GoyÁgora en el principio no podía sino tratar de este pasado domingo. Combinas actualidad, un diálogo familiar, un párrafo cargado de repeticiones que corren como en una mecha, dos fragmentos de dos libros distintos. Tú sí que sabes llevar al lector...
    Ninguna, pero que ninguna objeción. Y si tengo que inventarme una, diré que yo me habría currado un poco más las tres últimas frases.

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  4. Gracias, Paula, por pasar por aquí y por todo eso que me dices. Tienes toda la razón con tu juicio sobre el final. Lo voy a cambiar. Estoy dándole vueltas, pero no sé en qué quedará. Hasta mañana.

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