Elogio de los mansos


Hay quien escoge una profesión para sanar sus heridas. Un médico o un periodista o un ingeniero o un abogado que piensa que todos sufren el mismo complejo que él. Desde el ejercicio de su trabajo espera conseguir algo más de lo esperable: la desaparición de la muerte, la comunicación sin interés, el orden sólido del vivir, el imperio del derecho. Todo, sin resquicios: virginal. No aman lo suyo, lo odian o lo ignoran. O, en todo caso, se sirven de ello -de su trabajo- para cumplir una idea. Siempre fracasan. Y su trauma se agranda hasta la rabia. Ya no son capaces de dar la mano a aquel de cuyo nombre se llena su boca. Sólo queda el humo de una quema. Con ellos, en su caída, se llevan a muchos. Su atractivo es sumamente amargo. Siempre es terrible.

Terrible. Pero mucho más en el caso de quien toma como excusa el orden sagrado: el sacerdocio. Los hay. Conozco al menos uno. Pensó que su ministerio era la lanzadera para arreglar la Iglesia y el Mundo. Un instrumento en sus manos para revolucionar y romper la tranquilidad de la inercia. Su sacerdocio se convirtió en un medio para cumplir sus sueños y, sin darse cuenta, se olvidó de Dios y de los hombres. "Todos están equivocados", pensaba. Todos. Quiso enmendar la plana y lo aplanó todo. Sólo le queda el nervio amargo y la pluma; unos cuantos "pobres diablos" seducidos y la acidez del odio. Siempre es terrible.

Hay otros. Muchos. Que nunca tuvieron una idea, pero siempre comprendieron que el tesoro se porta en vasijas de barro. Nunca tuvieron que arreglar nada en la Barca de Pedro, pero sí hicieron mucha penitencia por sus propios pecados. Celebraron, embobados, cada misa. Amaron mucho, aunque no sirvieron para nada. Sabían que servían a Alguien. Lo poco se convirtió en mucho: mucha alegría en la tierra y en el cielo.

Estos, los humildes, son las piedras vivas. Los mansos y los santos. Los que dejaron una estela de emoción que anima y consuela. Los necesarios. Los que tienen el corazón "en carne viva" de amar. Y son más de los que imaginamos.



Comentarios

  1. Estimado amigo, aunque perfectamente encriptado, tu elogio ha sabido a gloria y a reconciciliación con las páginas de internet: quien tiene hiel destila hiel, ergo quien tiene miel...gracias, nuevamente por el bálsamo de este post, sobre las heridas abiertas en carne viva, gracias porque siendo pobres, pero no diablos, sino seres de barro hemos sido tocados por el destello de la gracia divina. Gracias por reconciliar al sacerdote con el hombre, y al hombre con Dios. NO obstante, que bueno sería que esto estuviera colgado en las puertas de esos otros, claveteado como las noventa y ocho tesis, a modo de profesión de fe publica en la bienaventuranza de los mansos.

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  2. Ayer leía una pregunta: ¿qué es más difícil leer o escribir? Creo que es más difícil leer, hacer una buena lectura, una lectura rica. Pero, pienso que todavía es más complicado ser sencillo: ser manso y no dejar paso a la rabia. Los que rabian destruyen la Iglesia. También nosotros, cuando lo hacemos. Pax. Pax in aeternum.

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  3. ¡Qué dificil ser mansos y humildes! Todos los días lo intentamos y solo a veces lo conseguimos. Pero más dificil es calmar el alma cuando quien se las da de humilde, en la mayoría de las ocasiones actua con salvador y ejemplo del mundo, queriendo imponer solo su verdad. Es entonces cuando nos ponen a prueba y tenemos que sacar lo mejor de nosotros para sonreir e intentar se mansos de corazón. Si en algunas ocasiones el rencor nos carcome, a respirar profundamente y rezar. Cuantas personas anónimas y sencillas nos dan ejemplo de la capacidad de amar que tiene el hombre.
    No se porque esta reflexión, pero me ha gustado, seguramente porque te ha salido del alma....
    Un abrazo
    Carmen

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  4. Carmen, muchas gracias por tu comentario. Has cogido al vuelo su sentido. Efectivamente hay quienes van de redentores por el mundo y sólo son capaces de provocar rabia: Redentor sólo es Jesucristo. Hasta ahí podríamos llegar. He recibido tu sms. Gracias, me has recordado la superfecha. Por aquí, nubes y lluvias. Dan nieve para la madrugada del viernes... espero haber emigrado. Abrazos para la familia,
    JA

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