Angers (II)


Repasando unos papeles sobre Bergson y repensando algunos escritos suyos, he recordado que fue profesor en el Liceo de Angers. Un filósofo con fama. Los jóvenes acudían a escucharle a París y él les hablaba del élan vital y de la durée réelle. Por una vez, el estar de moda no fue síntoma de frivolidad.

Cuando Bergson nació, en 1859, todavía no había muerto Schelling. Cuando murió, en 1941, había empezado la II W. W. Bergson atraviesa el brillante neokantismo francés y, recogiendo la llama del espiritualismo, eleva la intuición espiritual a grado de conocimiento absoluto. ¡Fantástico!

Cada vez me sorprende más la ciudad de Angers: vidrieras medievales, cointreau, Berengario de Tours y, ahora, Bergson. Seguro que encuentro más.

(Cada vez me gusta más Francia, ¿me estaré volviendo un afrancesado?)

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